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Las vacunas contra el VPH demuestran ser eficaces
 
A nivel mundial, el cáncer de cuello uterino es la segunda causa de muerte por cáncer en mujeres, a pesar de que su incidencia ha disminuido significativamente en los Estados Unidos, la enfermedad continúa siendo un problema de salud pública en los países en desarrollo.
 
El descubrimiento de que los virus del papiloma humano (VPH) son la causa inicial del cáncer de cuello uterino condujo a los doctores Douglas Lowy, jefe del Laboratorio de Oncología Celular (LCO) del NCI y John Schiller, director de la Sección de Enfermedades Neoplásicas del LCO, a estudiarlos a principios de la década de 1980 para entender la forma en que estos virus infectan a las células.
 
Los doctores Schiller y Lowy empezaron sus estudios examinando las proteínas en la superficie de los virus que se presumían eran responsables de la unión a células del cuello uterino para iniciar la infección.
 
El descubrimiento clave fue que un componente en la superficie del virus que pueden inducir al cuerpo a producir una respuesta del sistema inmune que previene la infección por  el VP.
 
La perseverancia de los investigadores dio fruto cuando, en el 2006, se aprobó  la primera vacuna profiláctica contra el VPH autorizada en los Estados Unidos para la prevención del cáncer de cuello uterino en las mujeres, seguido de una nueva vacuna la cual fue aprobada en el  año 2009. Las niñas y mujeres que reciben las tres dosis de cualquiera de las vacunas antes de empezar su actividad sexual tienen casi el 100 por ciento de protección contra la infección por tipos específicos del VPH. Se desconoce la duración de la inmunidad, pero se ha mostrado que dura por lo menos 5 años.  Ambas vacunas protegen contra la infección por los virus HPV-16 y HPV-18, dos tipos de virus de alto riesgo, o carcinógenos, que causan aproximadamente el 70 por ciento de todos los cánceres de cuello uterino, y adicionalmente una de ellas(Gardasil) protege además contra la infección contra los tipos 6 y 11, que causan el 90 por ciento de las verrugas genitales.
 
La necesidad de administrar varias inyecciones y el alto costo de las vacunas constituyen un obstáculo significativo para su amplio uso, especialmente para las personas en los países en desarrollo.
 
El verdadero impacto sobrevendrá cuando se pueda vacunar a la población de mujeres que no se hacen pruebas de detección selectivas en forma adecuada.
 
Quién se debe vacunar contra el VPH
 
Se recomiendan en las niñas y las mujeres desde los 9 años hasta los 26 años, y se administran en tres dosis durante un período de 6 meses, no se recomiendan en mujeres embarazadas, pero son seguras para las madres que lactan.
 
Estas vacunas son más eficaces si se administran antes de que la mujer comience vida sexual activa y se exponga al virus; sin embargo, las mujeres pueden vacunarse aun si ya han tenido relaciones sexuales, verrugas genitales, resultados anormales en una prueba de Papanicolaou o han sido infectadas con el VPH. Si una mujer ya está infectada con un tipo del VPH, las vacunas no la protegerán contra las enfermedades que produce ese tipo pero pueden prevenirla infección contra otros tipos del VPH que contienen las vacunas.
 
Estas vacunas no se usan para tratar infecciones existentes por el VPH, tampoco protegen contra todos los tipos del VPH y por ello no confieren una protección completa contra el cáncer del cuello uterino o las verrugas genitales; por lo tanto, las mujeres que se han vacunado deben aún hacerse regularmente exámenes de detección de cáncer del cuello uterino.
 
Hasta la fecha, se cree que la protección de la vacuna dura por lo menos 5 años, aunque se siguen haciendo estudios de investigación sobre este asunto. Tal parece que no es necesario recibir una vacuna de refuerzo en el futuro para fortalecer esta protección.
 
El efecto secundario más común es una sensación de dolor en el brazo donde se administró la vacuna. En raras ocasiones, las personas que se vacunaron presentaron dolor de cabeza, agotamiento, náuseas, mareos, desmayo o dolor en el brazo. Estos síntomas son leves y generalmente duran poco tiempo.
 
Aun si se vacuna, es siempre importante tomar medidas para protegerse contra el VPH y otras enfermedades de transmisión sexual. Para disminuir la posibilidad de adquirir la infección por el VPH limite el número de parejas sexuales, cuantas más parejas tenga durante el transcurso de la vida, mayor será el riesgo de contraer la infección y use condon para reducir el riesgo de infección.
 
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